PASCUA DEL ENFERMO 2026: «Queridos enfermos, escuchadlo bien: no sois el final del camino, sois el corazón de la Iglesia. Y hoy Cristo os susurra: no te dejaré solo, estoy contigo, tu vida sigue siendo fecunda.”
Este año 2026 se ha celebrado la Pascua del Enfermo el domingo 10 de mayo, VI Domingo de Pascua, en la iglesia de San Pedro de Binéfar. Es un día en el que las comunidades parroquiales oran con y por los enfermos y se administra el sacramento de la Unción de Enfermos.
La celebración estuvo presidida por mons. Ángel Perez Pueyo, nuestro obispo diocesano, acompañado por mn. José Antonio Castán, párroco de Binéfar, que ese día cumplía 48 años de ordenación sacerdotal, y por el seminarista diocesano Sergio. En la presentación intervino José María Sistac, coordinador diocesano de Pastoral de la Salud y presidente de la Hospitalidad diocesana Ntra. Sra. de Lourdes, así como la hna. Julia Lirios, delegada diocesana del área de Caridad.
Además de la Santa Misa, se administró el sacramento de la Unción de Enfermos a los que lo solicitaron. En las ofrendas, todos los enfermos y asistentes hicieron peticiones con las intenciones propias y por los miembros de las familias o conocidos.
En la homilía, el sr. obispo indicó que “en nuestra sociedad, muchas veces el enfermo molesto. Incomoda. Nos enfrenta con nuestra propia fragilidad y nos descoloca. Pero para Dios sucede exactamente lo contrario: el enfermo no es un problema que hay que resolver, ni una carga que hay que soportar, sino una presencia sagrada. Como dice nuestro texto diocesano, no sois una carga: sois presencia viva de Cristo crucificado y resucitado. Y si esto es verdad —y lo es— entonces todo cambia: cuidar a un enfermo es cuidar a Cristo, visitarlo es visitar a Cristo, acompañarlo es tocar a Cristo. Por eso hoy el mensaje es sencillo, pero profundamente exigente: déjate querer, déjate ayudar. Porque a veces el sufrimiento no está solo en la enfermedad, sino también en la dificultad de aceptar que necesitamos a otros. Nos cuesta depender, nos cuesta sentirnos frágiles, nos cuesta no poder dar lo que antes dábamos. Pero escucha esto con paz: necesitar a los demás no te hace menos digno; te hace más humano, más verdadero, más cercano al corazón de Dios. Y a vosotros, los que cuidáis —familiares, sanitarios, voluntarios—, no os canséis. Sé que a veces pesa, sé que hay noches largas, cansancios acumulados, silencios que duelen. Pero vuestro amor no es pequeño: es medicina que no aparece en los libros, es caricia de Dios hecha gesto concreto, es Evangelio vivido sin palabras”.
Y finalizó diciendo que “una sociedad que esconde a los enfermos es, en el fondo, una sociedad enferma. Como decía Benedicto XVI, una sociedad que no acepta el sufrimiento se vuelve cruel e inhumana. Por eso nuestra diócesis está llamada a ser algo distinto: una familia que cuida, una Iglesia que acompaña, un hogar donde nadie sobra. Queridos enfermos, escuchadlo bien: no sois el final del camino, sois el corazón de la Iglesia. Y hoy Cristo os susurra: no te dejaré solo, estoy contigo, tu vida sigue siendo fecunda.”
Finalmente en la celebración destacó también el sentimiento y emoción de los asistentes y de los que recibieron la Unción de Enfermos. Entre los asistentes y organizadores agradecieron las palabras de nuestro obispo don Ángel, e igualmente a la Pastoral de la Salud por facilitar este año que la celebración de la Pascua del Enfermo se celebrase en Binéfar.







